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Wedding at Santuario Avalon | Testimonial

22.11.2017

 

Santuario Avalon por primera vez

El cumpleaños de Omar estaba próximo y esos últimos meses habían sido intensos por cuestiones de trabajo, estaba claro que no íbamos a alocarnos con un viaje exprés a la playa, decidimos entonces que tendríamos un fin de semana alejados del bullicio de la vida cotidiana. Fue cuando por primera vez visitamos el Santuario Avalon. El lugar fue, por mucho, más de lo que hubiéramos deseado, fue un lugar que al cruzar la puerta nos hizo sentir una serenidad inmediata. Ese fin de semana transcurrió entre un descanso exquisito, alimentos orgánicos y deliciosos, un increíble masaje, meditación y sobre todo nuestro primer encuentro con Kalki, a quien amorosamente re bautizamos como Papá Kalki.   

La magia de la montaña lo llamamos nosotros, esa majestuosidad que pudimos observar tan de cerca estando en Avalon nos cautivó a tal punto que a pesar de que somos de Puebla estaba decidido a que nuestra boda algún día tendría lugar cerca de la montaña del Tepozteco.

Nos convertimos en dos enamorados del paisaje de Tepoztlán, durante tres meses lo visitamos casi cada fin de semana, estábamos en busca del lugar mágico donde tendríamos la boda de nuestros sueños, cada uno teníamos flashazos de la boda que tendríamos. Visitamos varios lugares tanto en Tepoztlán como sus alrededores, de cuando en cuando veíamos a Papa Kalki caminando por las calles de Tepoztlán, yo le gritaba, “Papá Kalki, te amo”, él claro nunca escuchaba, yo le gritaba no para él, sino para mí, porque aunque solo había sido un fin de semana él ya había tocado profundamente mi corazón. Omar, mi novio en ese entonces, sonreía de oreja a oreja y me miraba diciéndome en silencio yo lo amo también.

 

El escenario perfecto para la boda perfecta

Un fin de semana, tras la espontaneidad de Omar, fuimos a Avalon a visitar a Kalki y a Cristina, a quien por cierto en nuestra primera visita no tuvimos oportunidad de conocer pero sabíamos que sería tan especial como Kalki. Omar propuso llegar, así sin más ni más, solo a saludarles y abrazarlos y conectarnos como lo habíamos hecho meses atrás. Sobra decir que a mí la idea me pareció una invasión a la privacidad tanto de ellos como de quienes pudieran estar hospedados en ese momento pero él ya estaba decidido y no íbamos a parar por muy mala que a mí me pareciera su idea. Y qué bueno que no cedió, en unos minutos yo ya les había enviado un mensaje para anunciarles la visita y siendo que el lugar esta tan céntrico llegamos antes de que yo volviera a objetar nada.

Esta visita fue el inicio de todo, tan solo minutos después de haber llegado ya nos sentíamos totalmente bienvenidos y conectados a la magia del lugar, nos abrazó por completo su calidez y pronto nos encontramos platicándoles nuestros planes de boda. Los cuatro hablábamos emocionados, atropellando palabras y dando ideas, incluso ellos sugirieron que visitáramos lugares que podrían gustarnos, y de momento, la idea surgió, Papá Kalki lo puso sobre la mesa y a nosotros nos tomó una mirada de complicidad para saber que Santuario Avalo era El lugar. El universo acababa de regalarnos el escenario perfecto donde la magia ocurrió el 3 de Junio de 2017.

 

 

 

Una boda que planear

La fecha la decidimos en el camino de regreso a Puebla, estábamos en Enero o quizás inicio de Febrero, y sabíamos que la boda la queríamos hacer en Junio; para alguien más podría parecer apresurado y un riesgo planear una boda con tan poco tiempo, pero para nosotros no fue de así. Eso sí, sabíamos que estaríamos ajustándonos a nuevos planes. Pasamos de la idea inicial de una boda de 250 personas a una sumamente breve. Sin embargo, ya estábamos enamorados de la idea que teníamos y habíamos rediseñado con Cris y Kalki.

Ese día, de regreso a casa, íbamos absortos, compartiendo silencios prolongados que daban lugar a nuestras nuevas ideas de matrimonio, y por momentos nos peleábamos por tener la palabra y compartir con prisa todo lo que estaba pasando por nuestras mentes, pero había algo en la mirada de cada uno, algo especial, la certeza de que la boda que tendríamos sería mágica y sobre todo espiritual.

La idea del gran banquete, del primer baile que él quería que hiciéramos como esposos, la idea de tener muchos invitados y fuegos artificiales al final de todo era ya solo un vago pensamiento que habíamos decidido soltar. En vez de eso, Kalki y Cristina hablaron de una comunión sagrada, de un compromiso entre nosotros y un compromiso ante nuestras personas más especiales en la vida, hablaron de cómo elegiríamos a quienes, por lo que dure nuestro matrimonio harán junto con nosotros un compromiso de vida y de acompañamiento, hablamos de música del alma y de tener al Todo, a la naturaleza y a nuestro amor como los principales testigos. Ya estábamos amando el proceso desde ese momento. Y aunque ese día salimos con la idea de casarnos a través del ritual del cacao, lo cierto era que ninguno de los dos sabía ni si quiera lo que ello significaba.

Todo desde ahí se fue dando con naturalidad y espontaneidad. Habíamos acordado que la ceremonia sería totalmente diseñada y configurada siguiendo a nuestro corazón y que lo esencial de todo éramos nosotros como pareja y el amor que hay entre ambos. Kalki puntualizó que una ceremonia con ese grado de compromiso requiere de personas que acepten ese compromiso de acompañamiento, de contención, de amor y de amistad. Estábamos de acuerdo en ello, sin embargo también sabíamos que hay en nuestra vida muchas personas así, sólo que elegiríamos a 20 de ellas. Quizás eso fue lo único que nos dolió ceder de los planes anteriores pero todo había ido dándose en total perfección así que pronto ya estábamos pensando en quienes serían esas personas importantes.

Dado que no sabíamos a bien sobre el ritual del cacao, estuvimos por algunas semanas tratando de imaginarlo. La sorpresa llegó semanas después cuando Cris y Kalki nos contactaron porque llevarían a cabo un ritual con otra pareja y tendríamos la oportunidad de conocer el proceso. Ese fin de semana estábamos nuevamente de regreso en Avalon para no solo ser testigos del ritual sino participar en el.

No tengo las habilidades para poder describir y hacerte sentir todo lo que el ritual significó para mí, lo único que atino a decir es que fue una conexión total, conmigo, con La Fuente y con mi pareja, los detalles no alcanzaría a poder expresarlos de forma articulada pero es una de las experiencias más poderosas y hermosas que he vivido. La ceremonia de cacao era hermosa y absolutamente mágica sin embargo dejamos abierta la posibilidad de hacer algo diferente. Gracias a las tantas charlas que hubo entre Cris, Kalki y nosotros estábamos todos de acuerdo que dejaríamos que todo fuera fluyendo en su curso normal y que lo que si hubiera algún ritual o elemento más por agregar estábamos en libertad de hacerlo, finalmente todos sabíamos que esta sería una boda a la medida, que nada estaba escrito y que los protocolos eran totalmente opcionales a nuestra decisión.

Quisimos ver videos de bodas espirituales alrededor del mundo, algunas cosas parecían tener cierto atractivo para nosotros otras al menos nos daban idea clara de lo que no queríamos en nuestra boda. Las semanas avanzaban rápido, pero no lo suficiente como para entrar en pánico, entonces, en una charla sobre la planeación Kalki nos preguntó si deseábamos hacer votos, ambos sabíamos que sí y una de las tardeas más hermosas empezó en ese momento.

Hicimos una visita más antes de la boda, no teníamos idea de que ese fin de semana iba a ser tan especial. Tuvimos una profunda conexión con nosotros mismos, con nuestros deseos y sentimientos más profundos. Kalki  nos guio a través de charlas y de otras actividades a descubrir cómo nos vemos como individuos, como pareja y lo que para cada uno en lo individual es esencial en el matrimonio. Caímos en cuenta de que lo que para cada uno significa el compromiso. Hablamos como pareja de tantas cosas que antes habíamos dado por sentadas que sabíamos uno del otro, nos llevaron al punto de trabajar en lo individual y de compartir. Sin temor a equivocarme ese fin de semana la conexión de ambos se magnificó, a partir de lo que aprendimos creamos códigos que son para nosotros esenciales para nuestro matrimonio, aprendimos que el compromiso no se hace un solo día cuando haces tu voto por primera vez, sino que es un trabajo para toda la vida. Desde ese preciso día y hasta hoy, cada día hemos hecho un voto para nosotros mismos y para el otro. Ese día entre muchas cosas aprendimos que nuestra relación trasciende cuando inspiramos a los demás. Ambos estamos de acuerdo que el proceso hasta ahora había sido perfecto y que lo que nos llevamos de ese fin de semana es el cimiento

del matrimonio que vivimos hoy día.

 

 

La ceremonia

Cuando llegamos a Tepoztlán, un día antes de la boda ya todo estaba listo. Cris y Kalki habían hecho un trabajo impresionante en el Santuario, había vida, color y alegría en cada rincón de Avalon, era difícil de creer que el santuario se viera más resplandeciente y hermoso de lo que ya era. Habían cuidado el detalle de todo de forma que la magia se sentía, se veía y se olía desde donde lo vieras. Estábamos a pocas horas ya de ver cumplido el sueño, pero todavía había cosas por hacer. Omar tenía una tarea importante que Kalki le había dado, mientras yo disfrutaba de Avalon y repasaba detalles importantes Omar estaba subiendo el Tepozteco como parte de su preparación para el día siguiente.

Había llegado nuestro momento, esa mañana nos despertó la naturaleza que escuchas desde la cabaña principal de Avalon. El momento era ese y todo fluyo ese día de forma perfecta, en total sincronía y como lo habíamos imaginado desde que decidimos llevar la boda a cabo en Avalon. La boda fue una comunión llena de amor, de entrega, de respeto. Recibimos de cada persona un regalo espiritual que atesoraremos por siempre. El amor y la alegría que vivimos ese día con todos es el tesoro que hoy tenemos como más preciado. Con la montaña, el sol, y todos los elementos de la madre tierra recibimos la consagración más bella.

Cris y Kalki más allá de ofrecer el lugar para una boda, crearon junto con nosotros el espacio donde consagramos la unión de nuestras almas. Ellos se han convertido en maestros, en inspiración y en amigos que sabemos estarán presentes en nuestra vida. Expresamos siempre con gratitud el acompañamiento que han tenido con nosotros y deseamos su vida siga llena de bendiciones, esperando que toquen como a nosotros a muchas más parejas y matrimonios.

 

Iveth & Omar

 

 

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